Son las dos cuarenta. Alguien lleva cuarenta minutos de pie en el pasillo, con una carpeta bajo el brazo. Cuando se abre la puerta tiene tres minutos para entregar un estudio que costó años. El médico lo recibe, lo agradece y lo deja sobre una pila. El sobre viaja del consultorio al coche, del coche a la mesa, de la mesa a un cajón.
Nadie hizo nada mal.
Nadie lo leyó.
Continuará…